La importancia de la deontología en la praxis enfermera con los pacientes oncológicos

La Comisión Deontológica del COE Córdoba aborda en el siguiente artículo el compromiso ético que exige la atención y el cuidado de las personas con cáncer, y defiende que la formación continuada en bioética y deontología resulta indispensable para afrontar los desafíos éticos con seguridad y responsabilidad.

20 de julio de 2026.

El cuidado de las personas con cáncer representa uno de los mayores retos para los profesionales de Enfermería. Más allá de la aplicación de conocimientos científicos y habilidades técnicas, la atención oncológica exige un profundo compromiso ético que garantice un cuidado integral, humano y respetuoso. En este contexto, la deontología profesional constituye un pilar esencial para orientar la práctica enfermera y asegurar que cada decisión esté guiada por el bienestar y la dignidad del paciente.

La deontología hace referencia al conjunto de principios, deberes y normas que regulan el ejercicio de una profesión. En Enfermería, estos principios no solo establecen las obligaciones del profesional, sino que también refuerzan valores fundamentales como el respeto a la autonomía, la confidencialidad, la beneficencia, la no maleficencia y la justicia. Su aplicación cobra una relevancia especial en el ámbito oncológico, donde los pacientes suelen enfrentarse a situaciones de gran vulnerabilidad física, emocional y social.

El diagnóstico de cáncer supone, en muchas ocasiones, un importante impacto en la vida del paciente y de su entorno familiar. Durante el proceso asistencial, el profesional de Enfermería acompaña al paciente en momentos especialmente delicados, como la comunicación de malas noticias, la administración de tratamientos complejos, el manejo de efectos adversos o la atención al final de la vida. En todas estas circunstancias, la actuación ética resulta imprescindible para ofrecer unos cuidados de calidad centrados en la persona.

Uno de los aspectos más relevantes de la deontología enfermera es el respeto a la autonomía del paciente. Esto implica proporcionar información clara y comprensible, favorecer la toma de decisiones informadas y respetar los valores y preferencias individuales, incluso cuando difieran de las opiniones del equipo sanitario. Del mismo modo, la confidencialidad constituye un deber ineludible que protege la intimidad del paciente y fortalece la relación de confianza entre profesional y usuario.

La humanización de los cuidados también encuentra su fundamento en los principios deontológicos. Escuchar activamente, mostrar empatía, preservar la dignidad de la persona y reconocer sus necesidades emocionales son acciones que contribuyen a mejorar la experiencia del paciente oncológico. Numerosos estudios han demostrado que una atención basada en la comunicación, el respeto y el acompañamiento favorece la adherencia al tratamiento y mejora la percepción de la calidad asistencial.

No obstante, la práctica clínica también plantea dilemas éticos complejos. Decisiones relacionadas con la limitación del esfuerzo terapéutico, los cuidados paliativos, la sedación al final de la vida o el rechazo de determinados tratamientos requieren una reflexión ética fundamentada y un conocimiento sólido del código deontológico de la profesión. En este sentido, la formación continuada en bioética y deontología resulta indispensable para que los profesionales puedan afrontar estos desafíos con seguridad y responsabilidad.

«Cuidar con competencia técnica es imprescindible, pero cuidar con ética es lo que realmente convierte la asistencia sanitaria en una práctica profundamente humana».

En definitiva, la deontología no debe entenderse como un conjunto de normas teóricas, sino como una herramienta práctica que orienta el comportamiento profesional y fortalece la calidad de los cuidados. En el ámbito de la Enfermería oncológica, donde la dimensión humana adquiere un protagonismo especial, actuar conforme a los principios éticos permite ofrecer una atención más respetuosa, compasiva y centrada en las necesidades de cada persona. Cuidar con competencia técnica es imprescindible, pero cuidar con ética es lo que realmente convierte la asistencia sanitaria en una práctica profundamente humana.

Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Enfermería de Córdoba.

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