Sentir, comprender y cuidar: una mirada enfermera sobre la salud mental

Silvia Elena Jiménez Izquierdo, referente del grupo de asesoramiento de Enfermería Especialista en Salud Mental del COE Córdoba, reflexiona en el siguiente artículo sobre las emociones, la importancia de la salud mental, y los cuidados que ofrecen las enfermeras.

17 de julio de 2026.

Sentirse triste tras una pérdida, nervioso ante un examen o desanimado después de una mala racha forma parte de la experiencia humana. Las emociones desagradables no son un problema de salud mental por sí mismas, sino respuestas naturales ante determinadas circunstancias. En los últimos años hemos avanzado en la sensibilización sobre la importancia de cuidar la salud mental, un paso imprescindible. Sin embargo, en ocasiones este mensaje ha ido acompañado de una tendencia a interpretar cualquier malestar emocional como un trastorno mental.

La salud mental no consiste en sentirse bien todo el tiempo. Es un proceso dinámico que nos permite afrontar los desafíos de la vida, adaptarnos a los cambios y apoyarnos en nuestros propios recursos y en los de quienes nos rodean. Sentir miedo, tristeza, enfado o incertidumbre no siempre requiere una intervención sanitaria; muchas veces son emociones que cumplen una función y forman parte de nuestra capacidad de adaptación.

Ahora bien, que el malestar sea una experiencia normal no significa que debamos afrontarlo en soledad. Cuando el sufrimiento es intenso, se mantiene en el tiempo, dificulta el descanso, las relaciones, el trabajo o los estudios, o sentimos que hemos perdido la capacidad para hacerle frente con los recursos habituales, es importante pedir ayuda. Buscar apoyo no es un signo de debilidad, sino una forma de cuidar de uno mismo.

Las enfermeras y enfermeros desempeñamos un papel esencial en este proceso. Desde la promoción de la salud mental y la prevención hasta el acompañamiento de las personas y sus familias, ofrecemos cuidados basados en la escucha, la relación terapéutica y la educación para la salud. Ayudamos a identificar factores de protección, fortalecer las capacidades de afrontamiento y orientar sobre los recursos más adecuados en cada momento.

Porque no todo malestar necesita un tratamiento, pero todo sufrimiento merece ser escuchado. A veces, una conversación, un espacio seguro donde expresar lo que ocurre o una orientación profesional pueden marcar la diferencia y evitar que ese sufrimiento se intensifique.

«No todo malestar necesita un tratamiento, pero todo sufrimiento merece ser escuchado».

Hablar de salud mental con naturalidad también implica utilizar un lenguaje respetuoso y evitar tanto la estigmatización de quienes conviven con un trastorno mental como la medicalización de las dificultades propias de la vida. Encontrar ese equilibrio nos ayuda a comprender mejor nuestras emociones, a pedir ayuda cuando la necesitamos y a cuidar de nuestra salud mental de una forma más consciente.

Como profesión comprometida con el cuidado integral de las personas, la Enfermería tiene mucho que aportar en este camino: acompañando, educando, promoviendo el bienestar emocional y recordando que cuidar la salud mental también es cuidar la vida.

Silvia Elena Jiménez Izquierdo, referente del grupo de asesoramiento de Enfermería Especialista en Salud Mental del COE Córdoba, vocal XVIII de la Comisión Plenaria del Colegio, y enfermera en la Unidad de Salud Mental Comunitaria (USMC) de Lucena del Área de Gestión Sanitaria Sur de Córdoba.

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